Revisando las antiguas partidas encontré este texto escrito por José Luis Andreu, alias Vampus, que llegó a jugar dos de ellas. Una persona inteligente y detallista que tuvo la paciencia de elaborar, para el disfrute de los jugadores, el ambiente real de la época comparando las cosas que el juego plantea con la realidad de la historia. 

Me hace ilusión y quiero recuperarlo para que todos podamos disfrutar, una vez más, de su carisma y buen hacer. Es la misma construcción literaria que hizo, ¡hasta las imágenes son las originales que insertó!

¡Bravo Vampus!

AMBIENTE HISTÓRICO

Por José Luis Andreu


Me temo que os vais a llevar una terrible desilusión. Cuando Maquiavelo escribe su libro "El Príncipe", no se refiere al título nobiliario en sí, sino a un cierto tipo de gobierno. Comprobareis que durante el siglo XV no existe ningún tipo de gobierno que contemple semejante título para sus gobernantes en Italia... De hecho, la palabra príncipe significa en este caso "el primero y más excelente", y no el primogénito de un rey y heredero de su corona.

Otro aspecto del juego que está "equivocado" es el que hace referencia a las tropas de los jugadores, en especial a las tropas mercenarias y profesionales. El antecedente de las "Compañías Libres" son las tropas que acompañaban a los emperadores alemanes y a los angevinos (del ducado de Anjou, al norte de Francia, independiente de la corona francesa hasta 1481) desde principios del siglo XIV. Los caballeros no pagados (especialmente por parte de los angevinos en el caso de Italia) fueron contratados por algunas de las principales familias italianas. Estas fuerzas servían bajo contrato (condotta) y sus generales eran llamados "condottieri". A mediados del siglo XV, estos generales eran casi en su totalidad italianos. Sin embargo, los condottieri profesionales no eran simples mercenarios, tal como parece indicar el juego, que escapaban al mando de sus patrones a cambio de un sueldo mejor. De hecho, la ejecución del condottieri Carmagnola por los venecianos en 1432 se considera como excepcional. Generalmente, estos condottieri se veían siempre acompañados durante las campañas por comisionados políticos designados por sus recelosos jefes, y muy raramente desertaron o cambiaron de bando.

En lo que hace referencia a los comentarios de Maquiavelo, en su libro "El Príncipe", dedica todo un capítulo a los soldados mercenarios (capítulo XII). En ningún lugar de ese capítulo (lo acabo de releer) dice que estos mercenarios cambiaran de bando a cambio de dinero. Si dice, sin embargo, en el segundo párrafo del capítulo: "Las mercenarias y auxiliares son inútiles y peligrosas. Si un príncipe apoya su Estado con tropas mercenarias, no se hallará seguro nunca, por cuanto esas tropas, carentes de unión, ambiciosas, indisciplinadas, infieles, fanfarronas en presencia de los amigos y cobardes frente a los enemigos, no tienen temor de Dios, ni buena fe con los hombres.

Si un príncipe, con semejantes tropas, no queda vencido, es únicamente cuando no hay todavía ataque. En tiempo de paz, despojan al príncipe, y, en el de guerra, dejan que le despojen sus enemigos. Y la causa de esto es que no hay más amor, ni más motivo que las apegue al príncipe, que su escaso sueldo, el cual no basta para que se resuelvan a morir por él. Se acomodan a ser soldados suyos, mientras no hacen la guerra. Pero si ésta sobreviene, huyen y quieren retirarse."


MILÁN


















Las familias no tienen la misma importancia en los distintos feudos, dependen principalmente del tipo de política aplicada en los mismos. Así, en Milán encontramos a la familia Visconti, que accedió al poder a principios del siglo XIV y permaneció en él hasta la mitad del siglo XV, cuando Felipe María Visconti murió sin dejar establecida ninguna disposición sucesoria. En 1450 toma el poder una nueva familia, la familia Sforza, que perfeccionó la organización financiera y militar y gobernó hasta el primer cuarto del siglo XVI. Milán es un ducado, por lo que el título aplicado a los distintos gobernantes es el de duque (no el de príncipe). Fuera del propio Milán, el poder ducal estaba representado en las ciudades vasallas por un lugarteniente con plenos poderes políticos. Los duques Visconti- Sforza representaron una tradición de gobierno no muy diferente de las que podían encontrarse en el norte de Europa. Conviene mencionar también a la familia Della Torre, familia rival de los Visconti que, sin embargo, no lograron ocupar el poder mas que a principios del siglo XIV por un período muy corto de tiempo.


VENECIA



















El caso de Venecia es completamente distinto. Su tipo de gobierno es fuerte, casi principesco, y sus gobernantes reciben el título de "Dux". Este dux es designado de por vida por un procedimiento alternativo de azar y elección, y era teóricamente la cúspide de un gobierno de los "nobles", donde residía todo el poder político. Sin embargo, en cada elección los poderes reales del dux se reducían, mientras aumentaba su magnificencia ceremonial. La autoridad real estaba en manos de un consejo de 10 miembros, los "Dieci", parte permanente del gobierno desde 1335. A finales del siglo XV se adoptó una nueva medida de prudencia: elegir solamente hombres ancianos y mediocres para el cargo de dux. El principal poder de Venecia es el marítimo, y su principal rival es Génova por el control del mediterráneo oriental. De hecho, los genoveses establecieron la dignidad de dux a imitación de Venecia, pero al precio terrible de la inestabilidad política, la dominación extranjera y largos períodos de dura guerra civil.


FLORENCIA


















Florencia es una reunión de repúblicas oligárquicas independientes. La supervivencia política de ciertas familias notables a menudo se consolidaba solamente con el exilio o la destrucción de sus rivales. Así, por ejemplo, en la propia Florencia, los Alberti fueron expulsados por los Albizzi, que a su vez fueron desterrados por los más conocidos Médicis. Éstos últimos, que gobernaron a partir de 1434 sin interrupción, desdeñaron los negocios para dedicarse a la política en gran escala: contrajeron matrimonio con miembros de otras familias nobles y situaron a algunos de sus miembros en la Iglesia. Esta política llevó a que los papas Médicis del siglo siguiente contribuyeran a asegurar el gobierno de la ciudad para la familia y esta vez, como duques de Toscana, su poder tuvo carácter permanente y de príncipes. Como comentario, cabe destacar a la poco conocida familia Guinigi, cuyos miembros se vieron empujados a un liderato agresivo para defenderse de sus rivales por el dominio de Lucca. Si bien el poder de los Guinigi quedó destruido en la lucha, Lucca sobrevivió libre y republicana.


PAPADO
















En la entrega anterior se habló ya en parte del Papado y de su lucha contra el Imperio, que desembocó en un Estado de la Iglesia (Estados Pontificios). No se puede hablar aquí propiamente de familias, dado que el clero tiene prohibida la procreación..., sin embargo, si se dio el caso repetidas veces de nepotismo (del griego nepos: sobrino), por lo que miembros de una misma familia accedían al poder eclesiástico gracias al reparto de "cargos" episcopales importantes como los cardenales. Cabe destacar así a los Colonna, los Orsini y, como no, a los archiconocidos Borgia. Los papas de la época se sentían inclinados a favorecer el engrandecimiento de determinadas familias dentro y en los alrededores de la ciudad de Roma, de modo que el gobierno popular se convirtió en un recuerdo del pasado.


NÁPOLES





















El único estado monárquico establecido de antiguo en Italia era justamente denominado "Il Regno". Sin embargo, los reyes angevinos que gobernaron en Nápoles durante el siglo XIV (por cierto, emparentados con los reyes de Hungría) en la práctica no tenían mucha más influencia que los señores y tiranos del centro y el norte de la península. La presión de los reyes aragoneses de Sicilia, y en particular la de Alfonso de Aragón (El Magnánimo) obtiene sus frutos en 1442, en que el reino de Nápoles cae definitivamente en sus manos. Alfonso consideraba Nápoles como trampolín para posteriores aventuras en Italia, pero la nobleza, dividida en partidarios de angevinos, aragoneses y napolitanos, hizo que el sur de Italia acabara convirtiéndose en presa inerme para los ejércitos extranjeros a partir de 1494.



Otras familias no menos importantes que las anteriores fueron las que gobernaron en ciudades determinadas como la familia Carrara de Padua, los Gonzaga de Mantua, los Scoligeri y los Della Scala de Verona, los Montefeltro en Urbino, Bentivogli en Bolonia, la familia de Este en Ferrara y Módena, los Malatesta en Rímini, los Monferrato en algunas ciudades de la Romagna y de la Marca de Ancona (Ímola, Pésaro, Asís, Spoleto...), etcétera...


Nos encontramos en la primavera del año 1454, al inicio del Renacimiento italiano. El ciudadano burgués que, como mercader o comerciante, quería zafarse de las limitaciones que le imponía el gremio o de la prohibición de intereses ordenados por la Iglesia, buscaba un mundo ideológico que disculpase sus manejos y que incluso los pudiese justificar. Y no se puede entender el Renacimiento si no se lo concibe como una ideología de justificación de la burguesía ciudadana. Por este motivo es tan difícil ponerse de acuerdo sobre el momento en que hay que calcular que comienza el Renacimiento. Si bien antiguamente se creía reconocer como fecha más importante la del año 1453, esto es, la conquista de Constantinopla por los turcos y la huída de muchos sabios griegos a Occidente, junto con el fin de la "Guerra de los Cien Años" entre Francia e Inglaterra, que desarrolla en la mayor parte de los países occidentales el sentimiento de identidad nacional, los que habrían contribuido a formar el Renacimiento a finales de la tardía Edad Media, hoy en día los estudiosos se muestran más inclinados a rastrear los indicios del Renacimiento ya en el siglo XIII.

En Italia también se desarrolla ese sentimiento de identidad nacional que comentaba antes, pero en condiciones muy diferentes. Geográficamente, la península tenía una unidad impuesta por los Alpes y el Mediterráneo, aunque los Apeninos la dividían y subdividían. Sin embargo, las ocasiones más serias para la división se encuentran en la historia pasada de Italia. Los romanos habían controlado más o menos todo el territorio, pero después de las invasiones bárbaras ya no hubo un poder dominante sino durante unas pocas décadas. Al final del período de las migraciones hallamos a los pueblos latinizados de la península compartiendo sus tierras con los lombardos en el Norte y en el centro, y con griegos y musulmanes en Sicilia y en el Sur. En Roma se hallaba la sede de la Iglesia occidental, el único vínculo sólido con la Antigüedad. Después de la intervención de Carlomagno, la mitad norte de la península formaba parte del Imperio (alemán), y el papado tomó conciencia de su misión secular: evitar que los emperadores alemanes consolidasen su poder en Italia. El éxito de los papas tuvo un precio muy elevado: ausencia de toda autoridad central en la Italia media y septentrional; la creación de un "Estado de la Iglesia" en una amplia franja de territorio desde el Adriático hasta el Tirreno; y reconocimiento de un reino al sur de Roma (Nápoles y Sicilia, conquistadas por los Normandos).

En el siglo XV se asiste a las etapas finales de esa transformación. Para expulsar a los reyes de Nápoles, los papas recurren a los angevinos (de Anjou, ducado independiente de la corona francesa hasta 1481), que consiguen destruir el poder de Federico II. Su gobierno fue, sin embargo, impopular, y en Sicilia estalló la revuelta que desembocó en el establecimiento de los aragoneses (de la corona de Aragón, España). Mientras tanto, en el norte de Italia aparecen una serie de pequeños Estados independientes. Casi todos estos Estados fueron urbanos en su origen (aparecieron en las grandes ciudades) que, bajo el dominio de "signori", mantienen su independencia con la riqueza y el poder adquiridos durante la expansión comercial del siglo XIII. El poder de estos Señores es hereditario, y así aparecen "familias" nobles o burguesas que controlan un cierto territorio. En el juego aparecen cuatro regiones más o menos delimitadas: el Norte (Milán y Venecia), Toscana (Florencia), los Estados Pontificios (Papado), el Sur (Nápoles y Sicilia); aunque no eran desde luego las únicas.


Ninguna de las tres potencias extranjeras es tratada en el juego tal y como eran históricamente. Vamos a empezar por la primera de ellas: Turquía (por petición popular...)


TURQUÍA














En primer lugar, mejor que de turcos habría que hablar del Imperio otomano. El nombre otomano u "osmanlí" procede de Osmán I, fundador de la dinastía otomana en el año 1281. Su hijo Orjân constituyó a los jenízaros en ejército permanente e inició las conquistas. Su penetración en Europa se vio favorecida por las divisiones internas y la crisis económica de Oriente. En la época que nos ocupa, se produce la toma de Constantinopla (actual Estambul) en 1453 por parte de Mehmet II, pero para entonces ya han ocupado toda Bulgaria, parte de Rumanía, Servia, Bosnia, Tracia, Macedonia y buena parte de Grecia. Mehmet II hace de Constantinopla su capital e inicia una incontenible expansión. Sucesivamente caen los últimos principados griegos (Durazzo entre ellos), los últimos estados de los Balcanes (Valaquia, Transilvania y Moldavia), los establecimientos venecianos en la costa albanesa (Albania y Herzegovina) y las factorías italianas del Asia Menor (en la costa de Siria, Arabia y Egipto). Y aunque Venecia aceptó pagar un tributo de 10000 ducados por la paz de 1479, la ocupación momentánea de Otranto (1480-1481) y el saqueo de los dominios venecianos hasta Vicenza sumió a Italia y a toda la Europa occidental en el terror. De hecho, ésta es la máxima ocupación otomana en la península, ya que sus intereses están puestos en otros frentes. A partir de 1514, Selîm I somete el alto Eufrates y se anexiona Siria, las ciudades santas de Arabia y Egipto, destruyendo el reino Mameluco y tomando a partir de entonces el título de califa (hasta entonces se adoptaba el título de sultán). Su sucesor, Solimán I el Magnífico, condujo al Imperio al apogeo de su poder. Su penetración en Europa se vio favorecida por su alianza con el rey francés Francisco I contra Carlos V (Carlos I de España), y aunque derrotado en Viena por Fernando I de Habsburgo (1529), consiguió anexionarse la mayor parte de Hungría. Mención especial merece Túnez, que no se incorpora al Imperio otomano hasta 1574. Hasta esta fecha, Túnez pertenece a los berberiscos o bereberes que, si bien en el siglo VII cedieron a la presión árabe y se convirtieron al islam, nada tienen que ver con el Imperio otomano.

Nota aclaratoria: Existe gran confusión entre los títulos adoptados por los distintos jefes islámicos. No es lo mismo Sultán que Califa. Un Sultán es un representante de la autoridad, y era el título personal que recibían los soberanos otomanos. Un Califa, sin embargo, es el jefe supremo del islam, el sucesor de Mahoma, y ejerce suprema potestad religiosa y civil sobre todos los musulmanes. También hay mucha confusión con los títulos de Visir y Gran Visir que, aunque se parecen, no son exactamente lo mismo. El Gran Visir es el jefe de la administración otomana, mientras que el Visir es el ministro de un príncipe musulmán, es decir, de un Califa, y sus potestades no son precisamente administrativas.


AUSTRIA



















Austria y Hungría son dos países completamente separados, que lo único que tienen en común es su frontera. De hecho, el conocido Imperio Austrohúngaro no existirá hasta 1867, con la firma del Compromiso de Ausgleich. El ducado de Austria pertenece en esta época al Sacro Imperio Germánico (que hasta el siglo XIV había sido el Sacro Imperio Romano-Germánico, que dominaba prácticamente toda Italia y que, como ya os he contado, el Papado se encargó de expulsar con la ayuda de los angevinos) y es regentado por la dinastía de los Habsburgo, conocida con el sobrenombre de casa de Austria (a la que pertenecen algunos de los reyes españoles más conocidos, como Carlos I o Felipe II). Hungría, sin embargo, se caracteriza en los siglos XIV y XV por una sucesión de reyes de origen extranjero, principalmente angevinos (1308-1382), germanos (1387-1439), valacos (de Valaquia, en la actual Rumanía, 1446-1490), reyes de Bohemia (en la actual Chequia, 1490-1526) y que termina con la ocupación turca a partir de 1526 por parte de Solimán I, como se comentó en el tema dedicado a Turquía. Los gobernantes de Austria reciben el título de duques, mientras que los de Hungría son reyes.


FRANCIA


















El tema francés es todavía peor. Suiza es un país independiente desde 1315, en que se separa del Imperio germánico y forma la llamada confederación, que llegó a alcanzar en 1513 el número de 13 cantones confederados. Precisamente, en el año 1476 Francia intentó anexionarla a la corona y no lo consiguió, estableciéndose la paz en 1481. Hablando ya de la corona francesa, os comenté que en 1453 los ingleses habían perdido todas sus posesiones en Francia (excepto la ciudad de Calais), sin embargo, el territorio francés en el año 1454 es aproximadamente la mitad del territorio ocupado actualmente por Francia:

- Bearn y Armagnac, en el suroeste del país, pertenecen al reino de Navarra

- El Rosellón, en el sureste, a la corona de Aragón

- Bretaña, en el noroeste, es un estado independiente, un ducado que no se incorporará a la corona francesa hasta 1547

- El Maine y Anjou, al noroeste, junto a Bretaña, pertenecen al ducado de Anjou (los angevinos, ¿recordáis?), que además poseen, entre otros, territorios en el sureste: Provenza, Marsella y buena parte de Aviñón

- Por último, los borgoñones (del ducado de Borgoña), controlan Borgoña, el Franco Condado, buena parte de la Champaña, la Picardía, Artois y Lorena, en el este y noreste del país.

De hecho, en el juego, el territorio denominado como Francia es angevino, no francés, hasta 1481, en que Luis XI anexiona definitivamente el condado de Anjou y todas sus posesiones a la corona.


Con este capítulo acaba la visión histórica de Machiavelli. Si alguien tiene alguna consulta que hacer, estoy dispuesto a contestarla (si la se) o a buscar información sobre el tema. Tal vez más adelante os hable un poco del Humanismo, la nueva corriente filosófica del Renacimiento, o de los grandes artistas del inicio de la edad moderna, o...

José Luis Andreu

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